¿Qué es la escritura creativa? Se puede enseñar a escribir o todo es cuestión de talento? Cómo está cambiando la escritura creativa en la era digital? Esta quincena, celebrando el fin del Premio Nube de cuentos, a Nube hablamos sobre escritura creativa, el hecho de escribir, de aprender y de enseñar de ella, y queremos que nos haga llegar su opinión -y su experiencia- a través d’opinionuvol@gmail.com, Twitter o Instagram con el hashtag # EscripturaNúvol para haceros participar en el debate y recoger sus ideas.

Vicenç Pagès | © Laia Serch

Vicenç Pagès Jordà, escritor, profesor y crítico literario, es uno de los nombre más consolidados de la vida literata del país. Forma parte de una generación, los nacidos en los años 60, para la que, en sus palabras, “ahora es nuestro momento”. Galardones como el Premio Nacional de Cultura de 2014 o el Sant Jordi de novela de 2013 corroboran esta madurez que, en las distancias cortas, se traduce en un aura de venerabilidad acompañada de una sonrisa autoconsciente. Practicando de aikido -el que más llama la atención si husmean su Facebook-, Pagès es lo que esperarías si a un maestro zen le añade la ironía gerundense. Gran tuitaire y selector de memes, sabe utilizar las redes sociales mucho mejor que la mayoría de mis amigos de menos de 30 años. Hoy la entrevistamos, sobre todo, porque se ha pasado muchos años enseñando a escribir en la Universidad Ramon Llull y en el Aula de Escritura de Girona. Queremos que nos explique qué es esto de la escritura creativa y cómo se enseña, y que reflexione sobre el estado de la cuestión en nuestro país.

Como enseña escritura creativa?

Si eres profesor universitario, tienes que hacer hincapié en cómo escribir más que en la normativa: si una frase es demasiado larga o demasiado corta, si una palabra es demasiado culta o demasiado poco, o como terminar el texto para que genere un efecto determinado . Y aquí intervienen el gusto y la autoridad, poder determinar hasta qué punto es relevante cuando tu profesor te dice “no me gusta”. Lo que me encuentro muy a menudo es una negociación con esta autoridad. En la gramática hay muchas certezas, en la redacción hay fuerza certezas y en la escritura creativa no hay ninguna certeza. Yo no puedo demostrar que una frase es buena porque siempre me pueden sacar un Proust o un Plan que hayan hecho lo contrario. Es un territorio donde, o hay confianza con la autoridad, o no se avanza.

Cómo gestionas las situaciones en que los gustos chocan y te cuestionan la autoridad?

Es difícil, porque yo tampoco tengo claro que tenga razón. A mí me gusta más Monty Python que humor Amarillo, Pero tú te puedes ganar la vida haciendo humor Amarillo. Tiene que haber un cierto respeto por el escritor que no escribe como yo quisiera. Después de unos años de hacerlo, he llegado a varias conclusiones: no hay ninguna fórmula irrebatible, los gustos siempre están presentes, y los gustos también significan generaciones; no es lo mismo el gusto de una generación que ha visto Lost que el de una generación que tiene Bad Gyal como referente. Lo que hay es respeto por el otro y ganas de Aprender y escucharlo. Yo les pongo unos deberes, ellos escriben, y entonces hablamos de lo que me ha gustado. Yo puedo decir si me gusta más o menos, pero no puedo decir “es bueno” o “no es bueno”. La Catedral del Mar para mí no es bueno, pero queda un poco ridículo que un profesor te diga que no tu libro no es bueno si después te ganas la vida escribiendo.

Precisamente, el tipo de literatura que tú haces sería de las más difíciles de enseñar

Pero mi intención no es que conozcan mi obra, sino que encuentren que pueden decir ellos de diferente. Mi objetivo es que alguien que lea los textos y pueda decir “me gustan más las últimas que has hecho de que las primeras por eso, por eso y por eso”

Por lo que me dices -y disculpa la palabra- enseñar escritura creativa se parece más al coaching que a una clase magistral?

Sí, exactamente. Yo he ido más acá: lo más importante es que haya pocos alumnos y que escriban cada semana. Después, ya veremos.

El choque generacional es mayor que nunca?

Hay diferentes abismos. Cuando llegué a la Universidad, tenía el doble de edad que los alumnos. Ahora ya es más del doble. El ciclo generacional se ha acelerado mucho. Antes podías decir que la gente nacida en los años 20 tenía características comunes, da igual si nacieron a los 23 o los 28. Ahora, cada año es un mundo. Yo me he encontrado gente de 18 años diciéndome “yo no entiendo los de 14”. Esto antes no pasaba. La música que escuchan, los libros que han leído, las palabras que usan … todo cambia mucho más deprisa.

Esto quiere decir que un escritor tiene un público cada vez más reducido a su generación, o aún se pueden decir cosas universales?

Yo espero que todavía se puedan decir cosas universales. Pero hay una cierta resistencia a abandonar el vocabulario familiar para aprender de otro. Últimamente, cuando leemos un cuento y hablamos del personaje, el 90% dicen que es “paranoico”. Pero quizás es esquizofrénico, quizás es neurótico, puede que no tiene ningún problema mental o quizás no lo has entendido. No es muy operativo el término “paranoico”, si sirve para todos. Parte del trabajo es conseguir que una palabra se divida en 10 para que el mundo es bastante más complicado y necesitas más palabras para identificarlo. Algunos alumnos están dispuestos a hacerlo, y otros se rebotan. Se da este fenómeno de la persona que paga una fortuna para que un profesor le explique cosas que no le interesan, y esto es bastante nuevo. Ser alumno implica una cierta modestia inherente, y no siempre está. No quiere decir que lo creas todo, pero, de entrada, como hipótesis de trabajo, tal vez es útil pensar que el profesor sabe más que tú.

Para que un alumno de medicina o de matemáticas lo entiende perfectamente y uno de escritura no?

Porque escribir es muy personal. Escribir es revelar secretos, porque tú estás solo y salen unas cosas que quizás no sabías. Hay un monólogo interior y aparecen cosas que vienen de muy adentro. Esto puede tener calidad literaria o no, pero no es lo mismo que hacer una suma. Y yo intento que los alumnos distingan la crítica al texto de la crítica al autor, pero muchas veces es difícil, porque aquello es parte del autor. Tienes algo que te ha costado descubrir y darle forma, y ​​de golpe ves gente que habla como si fuera un material inerte, cuando es material muy sensible. Tú les dices a algunos alumnos “esto no es verosímil”, y ellos te dicen “es que esto pasó de verdad”, y tú debes saber hacer entender que es igual, que pasan cosas que no son verosímiles.

Hasta ahora hemos presupuesto que la escritura creativa todavía interesa a los jóvenes. Pero los formatos más complejos, como el libro, parecen incompatibles con la economía de la atención del mundo digital.

Yo encuentro que es mucho mejor ser inmigrante digital que nativo digital, porque tienes dos sistemas de aproximación. El hecho de que la gente que sólo tiene un sistema de aproximación se crea mejor que la que tiene dos, me cuesta mucho entender. Yo puedo ir a Google y en la biblioteca y salir adelante, soy bilingüe, mientras que la gente que no puede ir a una biblioteca tiene un problema grave, porque no todo es en Google. También es cierto que la seducción de la imagen también nos afecta a los inmigrantes digitales. Si voy a un bar y está el diario, a veces me interesa más mi teléfono que el diario que ya tiene 12 horas. Pero es como si tuviera una vacuna.

Harías una novela si ahora tuvieras 18 años?

Antes -y yo vengo de la época franquista- un libro era como un tesoro. Hoy día, los tesoros se pueden encontrar en muchos lugares diferentes. Yo lo veo un poco anacrónico, escribir libros. Aunque son más anacrónicos la ópera y el soneto, y encontrarás gente que encuentra anacrónica la educación. Yo vengo de una época anacrónica y lo veo, pero mis clientes la encuentran todavía más anacrónica. Para mí, hacer libros como los que hago es como coleccionar sellos. No le busco un valor de mercado, aunque es bienvenido. Mi objetivo es hacer lo que me gusta hacer, pero ya hace tiempo que he renunciado a ganarme la vida escribiendo.

Vicenç Pagès | © Laia Serch

¿Por qué te gusta escribir?

En mi caso no hay un momento fundacional. Cuando miro atrás, siempre he estado escribiendo. Tiene un punto de carácter, de la familia en la que has nacido, de como estructuras los tiempos. Es natural. Hace tiempo vi una película de unos prisioneros políticos a los que lo que más les molestaba era no tener papel y lápiz para escribir. Se sentían como unos yonquis. Yo tengo una sensación parecida: no es que me guste escribir es que, si tú me sacas, me siento falto. También genera una dinámica: cuando lo haces, ya te conviertes en un escritor y la gente te pregunta qué estás escribiendo.

¿Por qué te gusta leer?

En mi tiempo de ocio tengo diferentes opciones. Para mí la opción de leer sigue ahí, ha estado siempre de manera natural, no se ha ido y me da cosas que las otras no me dan. Conozco gente joven que también le pasa. Leer te da unas gratificaciones que otras cosas no te dan. Yo puedo ver Deadpool 2 y encuentro que tiene un cierto interés, leo el libro delEloy Fernández Porta [és el que duia a la motxilla], Y tiene otro tipo de interés. Encuentro que, si no lo tengo todo, me pierdo cosas. Se puede vivir sin leer, claro, pero para mí es un plus que te hace más persona. Conozco mucha gente que no lee y no tienen grandes problemas vitales, pero los encuentro desaprovechados porque hay una opción que no desarrollan y que no encuentras ni en un documental ni en una serie.

Y el interés por esta cosa que no se encuentra en ningún otro lugar, crees que resistirá el paso del tiempo?

Esto está pero, si no lo ves, es muy difícil que te lo hagan ver. Lo único que puede pasar es que leyendo encuentres cosas que no puedas encontrar en otras bandas y sigas leyendo.

Hemos hablado de escribir y de leer en términos abstractos, pero ahora quisiera que me hicieras una radiografía del estado de la escritura creativa del país. Lo primero que le vendrá a todo el mundo en la cabeza si hablamos de esto, serán los cuentos de Monzó y Pàmies y también te quería preguntar si escritores como tú has visto estos grandes nombres como “una generación tapón”.

Pàmies mejora cada libro, mientras que Monzó ya lo ha dejado. Carne de cabeza, La revista de laescuela Bloom, Ha sacado esta teoría que dice que Monzó ya dejó pistas al penúltimo libro que dejaban ver que se le acababa el chorro creativo: muchos cuentos de muertos, taxidermistas, finales, etc. No pasa nada, puede que termines una etapa y no hay que escribir si no tienes el chorro. Hablar de “generación tapón” me hace pensar en estas mujeres que tienen un hijo y han de escribir un libro sobre su propia experiencia. Es igual que lo haya hecho mucha gente antes, necesita hacerlo porque es tu cuerpo y es tu vida. Esta sensación de ser el primero es el que crea la noción de “generación tapón”. Siempre tienes una gente encima que te molesta, que te impiden progresar y que te tapan. Siempre piensas que eres el primer tapado de la historia de la humanidad. En nuestro caso [en Vicenç és nascut al 63], Hay esta generación que eran jóvenes a los 70 que cubrieron muchos agujeros políticos. El país se estaba haciendo y muchos espacios se llenaron de gente que tenía 30 años haciendo de alcaldes, maestros, diputados, etc. Pero claro, esta gente había tenido el tapón del franquismo, que era mucho peor. O la gente de la posguerra, que tuvieron unos tapones impresionados. De tapones ha habido siempre, lo que pasa que ahora hay una generación, la nacida en los años 70, que tiene una conciencia generacional mucho más elevada que la que teníamos nosotros, y está haciendo mucha presión. Que ha pasado en el CCCB? Que ha pasado de la generación que tenía 10 años más que yo a la que tenía 10 años menos. Nos han saltado. ¿Qué ha pasado a la alcaldía de Barcelona? El mismo. Esto está pasando, porque la generación Colau tiene una conciencia generacional que la hace progresar más, y dentro de unos años será una “generación tapón”. Ada Colau será un tapón. Esta etiqueta de “generación tapón” que sólo designa la que no deja progresar a los nacidos en los 70 es una buena campaña que permite que algunos progresen individualmente, para que las generaciones no progresan en grupo. Es muy rápido pasar de tapado a tapón. Esto lo hemos visto con Podemos. Eran la nueva generación, y ahora ya está, ya se han vuelto casta con muy pocos años. Hay gente que encuentra que hace demasiado que mandan y dices … pero si acaban de llegar! Es lo mismo que decíamos antes: el ciclo generacional cada vez pasa más deprisa.

Y tú cómo te sientes, literariamente?

Literariamente, me he quedado sin padres. Yo ahora tengo 50 años. En literatura americana o francesa, la gente de 70 años está haciendo cosas muy buenas. Los 70 es una edad en la que estás muy activo. Aquí tenemos poca gente de 70 años que escriba porque muchos han encontrado fácilmente un lugar en cargos de gestión y han dejado de escribir. A mí hace unos años me dieron el Premio Nacional de Cultura que, en principio, le deberían haber dado a gente mayor que yo. Ha habido una dimisión mayoritaria, quedan muy pocos, como Jaume Cabré o Sergi Pàmies, Cuando debería ser 10 o 20. Mi generación ha encontrado en primera fila cuando no contábamos. Pero mucha gente lo ha dejado. Lo que ha hecho Quim Monzó, lo han hecho muchos más de su generación. Para la gente de los 60, es nuestro momento. Ahora empezamos a ganar el Premio Sant Jordi. comenzó Màrius Sierra, Después yo, ahora Joan-Lluís Lluís. Y la gente nacida en los 70 y los 80 están organizando mucho. Tienen unas plataformas propias y su conciencia generacional los hace muy visibles. Pero este tipo de victimismo ha tenido efectos positivos, porque como desconfían mucho de las plataformas de los más grandes, han hecho sus. Es un buen momento. Yo, por ejemplo, encuentro que la Escuela Bloom es lo mejor que ha pasado a la literatura catalana últimamente. Son gente de los 80 que hacen cosas muy buenas, y tengo esperanza. Y ya he leído un libro bueno de una chica nacida en los 90, que es la Irene Solà, Que se dice los diques. Ya tenemos gente de los 90 que escribe muy bien.

Notas un cambio de estilo?

No, lo de las escuelas literarias ha acabado. Cada vez son espacios más cortos. Las vanguardias ya duraban muy poco, y ahora un movimiento no durará 15 años, para que al cabo de 4 años la gente ya estará cansada. Yo veo mucha variedad, hay gente que ha ido a estudiar a Nueva York, otra Londres, gente que está muy orgullosa de ser de Poniente … la formación es muy diferente. Hubo aquellos 4, los Imparables, Que me parece que es el último movimiento de la literatura occidental. Que alguien haga un manifiesto es algo de los años 20. Cuando tú haces un manifiesto como escuela el siglo XXI, es que estás fuera. Esto ya no se puede hacer. Hacer un manifiesto en primera persona del plural es tan anacrónico como hacer fanzines. Son cosas que no tienen sentido.

Para ti, ¿qué es lo que hace sentido hacer?

El hecho de no ganarme la vida escribiendo me da mucha libertad. si haces Sherlock Holmes, La gente te pide Sherlock Holmes, Porque se venden muchos. No ser un esclavo de las ventas me permite hacer lo que quiero. Robinson, Por ejemplo, es una novela sin ningún referente. Era un reto y estoy contento de cómo terminó. Este otoño saldrán dos libros: uno se dirá exorcismos, Y será una recopilación de cuentos con una tercera parte de los cuentos que he publicado, me apetecía mucho porque algunos tienen 20 años y ya no se encuentran. También saldrá, por las mismas fechas, una recopilación de artículos que hace 9 años que publico en la Revista de Girona. Son textos donde revisita los clásicos gerundenses, gente nacida antes de 1920 en aquellas provincias, tales como Plan o Víctor catalán, Pero también de muy extraños. En total, 54 libros de 54 actores. Todo esto ya está listo para salir. Para más adelante, estoy trabajando en una especie de diccionario cultural, que es un género que te da mucha libertad. Ahora me lo paso muy bien haciendo esto. Quizá dentro de un tiempo quiero contar una historia, pero ahora no hay historia, todo es muy fragmentario. Poder decidir lo que haces es un placer extraordinario.

Pero no es un problema para la literatura del país que sea tan difícil ganarse la vida escribiendo?

Yo vengo de la época de la normalización. Durante la transición, los años 80 de mi juventud, nadie sabía que quería decir, pero poco a poco quiso decir “cifras de venta altas”. Y se confundió con profesionalización. Si miras entrevistas de los años 80, parecía que se podía ser profesional de la escritura. Esto implicaba escribir cosas de género -policíac, erótico, histórico- porque así podías vender. Todo ello generó un malentendido, que dio lugar a mucha literatura mala, y muy poca gente se pudo terminar ganando la vida. A medida que pasaba el tiempo, me he dado cuenta de que ninguno de mis escritores favoritos era profesional: Borges no era profesional, Pessoa no era profesional, había de malditos, incluso, como Baudelaire. Si a mí los que me gustan no venden, porque tengo que vender yo? Fijándome la vida de los que a mí me gustan, he visto que podían avanzar en la medida en que no estaban pendientes de las ventas. Si Pàmies vende, mejor para él, pero a mí me parece que él no escribe para vender. Él consigue una energía muy personal, no lo hace por encargo. Yo quiero hacer esto y, si vendo como en Pàmies, mejor, pero, si no, no pasa nada. Después llega San Jorge y sólo estamos pendientes de las ventas. Si existe la literatura catalana dentro de 100 años, cuando se hable de la literatura catalana de los 20 primeros años del siglo XXI no saldrán los más vendidos en Sant Jordi. Como en el país no hay una autoridad sobre calidad, las cifras son el único indiscutible. Es algo de mercado: Philip Roth, Aquí sería profesional? Houellebecq? No hay que comparar con mercados tan grandes como el español o el francés, sino con el griego o el esloveno. Somos 10 millones como mucho. Además, el mejor escritor de 300 millones tal vez es mejor que el mejor de 10 millones, aunque sólo sea estadísticamente y porque el mercado hace que haya una competencia. No nos podemos comparar con esta gente. Por ejemplo, en Estados Unidos existe el New Yorker, un mecanismo de estimulación de cuentistas porque siempre han pagado bien. cuando Scott Fitzgerald publicaba el New Yorker, Podía vivir medio mes. Esto ha desarrollado mucho este cuento americano bueno y lector vez. aquí tienes Merced Rodoreda en Suiza, que no tiene ninguna necesidad de competir con Truman Capote. Pero si me pides un equivalente de Houellebecq catalán, quizás no hay ninguno, no hay que engañarse.

Cómo decides qué escribirás?

Mi idea es que cada libro deberá se un problema que se resuelve. Cuando el libro está hecho ya, no tiene ningún interés. De ahí el título de “Exorcismos” para referirme al libro de cuentos. Cada problema, da lugar a una obra. Cuando acabas la obra, te miras todos los problemas que aún tienes y te preguntas “ahora qué podría hacer?” ¿Qué puede salir mejor? Ahora mismo tengo ganas de hacer un diccionario. Un libro sobre la cultura de los años 70 o 80 en forma de diccionario. Grupos de música, escritores, políticos … es mi biografía cultural. Cuando haya hecho esto, ya no me interesará. Tengo la sensación que limpiando. A Robinson la sintaxis estaba llena de frases largas, de subordinadas, porque el protagonista era obsesivo, pero eso ahora ya está. El diccionario requerirá una escritura diferente, porque es otra cosa. El proceso de escritura es como una caja negra de la que van saliendo libros.

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