el TNC ha presentado su temporada 2018-2019 con una conferencia musicada de Xavier Albertí, Salpimentada al piano por él mismo y con la voz de la gran Griselda Ramon. Una actividad destinada a los abonados, donde el director artístico del TNC hizo una breve clase magistral sobre Santiago Rusiñol y la consejera Laura Borràs brindó por la temporada que empieza. Rusiñol será el epicentro patrimonial de este año en el TNC.

Santiago Rusiñol visto por Ramon Casas.

Foto de familia de rigor, en las escaleras del teatro nacional. Aquella gran tradición fotográfica donde, ya lo hemos dicho varias veces, todo el mundo sale tan pequeño que cuesta reconocer a nadie. Bolsas de tela “rojo TNC” por los artistas implicados. Àngels Gonyalons, Pere Planella, Mont Plans, Jordi Llordella, Magda Puyo, Pau Vinyals, Silvia Marsó, Queralt Casasayas, Roberto G. Alonso, Montse Esteve, Cesc Gelabert, Clara Segura o las Sey Sisters. Una especie de¿Dónde está Wally? teatral, por quien tenga la paciencia de buscarlos.

El acto interesante tuvo lugar en la Sala Pequeña, llena casi hasta la bandera de abonados. Xavier Albertí entra en escena y comienza a tocar, suavemente, la Gymnopédie número 1 deErik Satie al piano. “Pero no iba de Rusiñol, esto?”, Interrumpe él mismo a los pocos segundos. De este modo, teatral y cómica, Albertí nos cuenta que el compositor francés fue uno de los protectores de Rusiñol en su etapa en Montmartre, cuando el hijo del fabricante de Manlleu marchó a París en busca de sí mismo. Albertí defensa que no puede haber contemporaneidad sin la memoria del pasado, por lo que el epicentro quiere resituar en el mapa cultural catalán los grandes nombres de nuestro teatro. tras Serafí Pitarra -Salvador de la lengua popular-, Àngel Guimerà -el nuestro canario predilecto-, Joan Brossa -poeta con todas las letras-, o Lluïsa Cunillé -passejadora profesional-, es el turno de Rusiñol, sin el cual no podemos entender a figuras como Salvador Dalí o el mismo Brossa. El protagonista de este año, al ser uno de los primeros que busca la obra de arte a partir de su obra (pictórica o literaria) pero, también, a partir de su identidad, su máscara.

La empresa familiar, la morfina, la absenta y los opiáceos fueron un cóctel efervescente que llevaron Rusiñol en París, en busca de una idea de la bohemia, que él mismo colaboró ​​crear, retratado por su colega Ramon Casas. La charla de Albertí, erudito como siempre pero también cercano y comprensible, puso especial énfasis en la figura Lluïsa Denís, La sufrida esposa del artista que, sobre todo, hay que reivindicar como compositora y dramaturga, autora de obras con un marcado tono feminista y de las tres canciones que Griselda Ramon cantó estupendamente. “Ya no me haces ni frío ni calor. Contigo no pienso ni noche ni día “: la Denís escribió un I will survive adelantado a su tiempo. “Estoy seguro de que estrenamos estos cuplés”, afirmaba un Albertí pletórico.

Foto de familia de los artistas que actuarán en el TNC en la temporada 2.018-2.019. © A Bofill | TNC

Este mes de octubre el TNC abre temporada con Los juegos florales de Canprosa, De Santiago Rusiñol, que supone el debut en la Sala Grande del director Jordi Prat i Coll. Esta parodia del jocfloralisme que nuestro hombre escribió en 1902 causó bastante polémica, ya que nuestro autor se burlaba del catalanismo más conservador, en un momento en que España aplicó “el 155 de la época” , el estado de sitio, y se prohibieron los Juegos Florales. Ver las Sey Sisters interpretando la morenita, o Anna Moliner haciendo de Marieta del ojo vivo es algo que no nos queremos perder por nada del mundo. Y Prat y Coll afirma que el montaje será como una carpa, donde sentiremos Rocío Durcal y todo. Muy fans.

Dentro de las actividades relacionadas con el epicentro, el TNC ha encargado al escritor Raül Garrigasait un libro sobre el dramaturgo, que será presentado en breve: El fugitivo que no se va. Santiago Rusiñol y la modernidad (Ediciones 1984). En el vestíbulo del TNC habrá una exposición sobre Rusiñol en todas sus facetas, comisariada por Albert Arribas y Ferran Dordal. “A menudo se lee la pintura de Rusiñol como la de un paisajista de segunda”, afirma Albertí, pero reivindica que su fijación por los jardines es comparable a la obra de Giorgio Morandi (Botellas y vasos) o los cuadros bicromático de Mark Rothko. El jardín burgués como símbolo de la civilización, pero también un lugar casi metafísico, un paisaje interior. al MNAC se podrá ver el espectáculo oraciones (aka Orationibus #SR), El recital que Arribas dirigió a Griselda Ramon y Àlex Jordi y que pasó fugazmente por la Hiroshima. Jordi Oriol hará, también en el TNC, su lectura de La Niña Gorda, “La gran novela de la primera mitad del siglo XX”, según Mita Casacuberta, Una parodia rusiñoliana de La bien plantada, DeEugeni d’Ors.

Laura Borràs, Consejera de Cultura, cerró el acto de forma breve y efectiva. Sin papeles, porque sabe de qué habla, Borràs recordó cuando Albertí la fue a visitar, cuando ella dirigía la Institución de las Letras Catalanas y él acababa de ser nombrado director artístico del TNC, y le dijo: “Hacemos cosas!” . De allí surgieron ideas como las del epicentro patrimonial, con la complicidad del mundo editorial, o los clubes de lectura de teatro, que en la actualidad ya son ciento trece, repartidos por todo el territorio. Citando a Rusiñol, la consellera afirmó “Quien busca la verdad merece encontrarla” y expresó que tener a Xavier Albertí de director del TNC es una gran suerte para todos. La velada terminó con una copa de cava, en el vestíbulo de la Sala Pequeña. Besos, abrazos y brindis. Esto ya!

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