Las sospechas de plagio que hay actualmente sobre las tesis doctorales y los trabajos finales de máster de varios políticos, está degenerando en una especie de psicosis borgiana. Nunca antes nadie había demostrado interés por estos trabajos de investigación, que suelen ser textos aburridos, sin estímulos.

Ahora, algunos políticos han encontrado en el plagio, una estrategia oportuna dentro de sus planes maquiavélicos para desprestigiar al rival. Hace unos días, cuando Albert Rivera hizo alusión a las posibles irregularidades de la tesis de Pedro Sánchez, en este preciso momento, la investigación académica se volvió un género algo más literario. Desde entonces, todos los periodistas leen tesis y trabajos académicos, rastreando cualquier pista de plagio. Es verdad que no hay un interés sincero en este propósito, pero, al menos, ahora hay alguien que preste atención sobre estos textos sobrios, tan a menudo inadvertidos por todos, a pesar del gran esfuerzo que suponen para sus autores. Estas contradicciones son efectos del morbo periodístico.

La psicosis por el plagio que hay estos días, haría sonreír al escritor que convirtió esta práctica fraudulenta en uno de los temas literarios más ingeniosos de la modernidad. Gorge Luis Borges escribió un cuento publicado en el libro Ficciones (1944) que se titulaba Pierre Menard, autor del Quijote. En él, planteaba la paradoja de que un escritor del siglo XX, Pierre Menard, volvía a escribir determinados capítulos del Quijote, más de trescientos años después, y no lo hacía copiando el texto, sino, reproduciendo de manera casual o fortuita . Así se daba la gran contradicción que esta copia del Quijote no era, exactamente, un plagio. Esto evidenciaba una cosa: que el significado de las obras literarias cambia con el tiempo. No es lo mismo leer el Quijote el 1615 que hacerlo en el 1939. Han pasado demasiadas cosas en medio para que siga teniendo el sentido original.

En la tesis y tesinas de los políticos españoles también hay una paradoja borgiana: dependiendo del caso, el plagio parece ser una reescritura creativa, o bien una práctica fraudulenta. Sin ir más lejos, Pablo Casado no parece sufrir las consecuencias del plagio, mientras que Carmen Montón, ex ministra de sanidad, declaró su dimisión. Y Pedro Sánchez qué? También le ha escrito la tesis Pierre Menard?

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