Sin el riesgo de cometer una exageración, podemos decir que Brian Eno y Ralf Hütter (Miembro fundador de Kraftwerk) deben su carrera a León Theremin, Inventor de uno de los primeros instrumentos electrónicos, bautizado justamente con su nombre: theremin. Un instrumento que habiéndose creado en 1919 todavía hoy nos parece -por su aspecto y manipulación- un aparato futurista.

Léon Theremin: tocar sin ni siquiera rozar. |

Discreto y exiguo, el theremin está formado por dos antenas de metal que detectan la posición de las manos. Con una mano se controla la frecuencia; con la otra, el volumen. Las señales eléctricas envían el sonido -variable y orgánico- a un altavoz. Su inventor es el ingrediente principal del proyecto que ha unido The Pinker Tones y el Quartet Brossa, Dos formaciones a una distancia musical taxativa (electrónica y clásica). ‘León’ es resultado de la colaboración; un resultado bicéfalo: un disco y un espectáculo. El proyecto ganó el Premio Puig-Porret 2017 del Mercado de Música Viva de Vic, Donde mañana por la tarde las dos formaciones presentarán el espectáculo. Será a las 18.30 h en el teatro Atlántida. Nube ha asistido a la cocina de ‘Léon’ en elAtrium de Viladecans.

historia fascinante

The Pinker Tones y el Quarte Brossa presentan ‘León’ como una «celebración del centenario de la música electrónica», pero si algo solemnizan es la figura de Léon Theremin. según Aleix Puig del Quartet Brossa, la suya es «una historia fascinante». Puig y Alex Llovet de The Pinker Tones clarifican que «el theremin tiene sus momentos de protagonismo, pero el protagonista central es él; el instrumento da color «. «Es un personaje injustamente desconocido», añaden.

«Es Aleix quien nos contacta», explica Llovet. El violinista quiere cruzar la cuerda con la electrónica y ambas formaciones coinciden en la idoneidad de abordar León Theremin. Son varias las casualidades: en 2019 se cumplen los cien años de la creación del instrumento, el inventor también era violonchelista y el espectro sonoro del theremin incluye el sonido de la cuerda (aunque no sólo: también es uno de los primeros instrumentos de síntesis, emula varios sonidos). Trabajan juntos desde hace medio año. Sumando la investigación previa, la operación ha resultado en «un parto de nueve meses». En julio pasado terminaron el disco. Este mes de septiembre han dado forma al espectáculo-biografía.

Léon Theremin nace en San Petersburgo en 1986. El transcurso de su vida agrupa éxito y desgracia. Algunos capítulos de esta «tragedia griega» son los diez años de residencia en Estados Unidos (de 1927 a 1938), donde se relaciona con «la flor y la nata burguesa»; un amor convulso con la bailarina negra Lavinia Williams (La sociedad estadounidense no aprueba la relación: él es judío); las acusaciones de espionaje cuando vuelve a la Unión Soviética; y el sucesivo cierre en un gulag de Kolima (en el extremo oriental ruso). Comunista convencido, verá su captura como «un malentendido». De hecho, habiendo salido del gulag, pide el carné del Partido.

El éxito, por supuesto, va ligado al genio. Crea theremin, que ya lo hace popular en la Unión Soviética, más tarde triunfa en Estados Unidos, donde toca al ilustre Carnegie Hall. Colaborará también con la Filarmónica de Nueva York. Algunos de sus mentores serán Schillinger y Einstein. Al gulag -explica Llovet- facilitará la vida cotidiana de los presos con nuevos inventos. Finalmente, será recuperado para la carrera espacial soviética. Theremin, un revolucionario, muere en 1993 en Moscú. «Una vida de dimensión épica, con una potencia narrativa muy bestia», resume Llovet. «Casi no hablamos de política. Destacamos, sobre todo, la parte más humana y existencialista «.

espectáculo completo

‘León’ es una propuesta vigorosa, con todos los detalles contemplados. The Pinker Tones y el Quartet Brossa encargan de la dirección y la creación musical. La formación clásica, además, aporta la sección de cuerda que dialoga con el theremin. El dúo electrónico y el Cuarteto Melt (que hace de coro griego) suman las voces. Los thereministas son Jairo Moreno y Víctor Estrada. Cada uno trabaja una vertiente estilístico diferente del instrumento. Moreno se acerca al rockabilly ‘; Estrada se mueve sobre la zona clásica. Presente en el ensayo, Estrada destaca que la gran habilidad que se necesita para manipular el theremin es el «dominio del oído». También es decisiva la sutileza: las manos quedan casi estáticas, manteniendo cierto temblor.

Más allá de la música, sin embargo, las tablas piden función y movimiento. Es aquí donde juega su papel Toni Mira, Encargado de la mise-en-scène. «Busco dar una mirada escénica externa», dice. Para ello, ha elegido la danza. Introduce, por ejemplo, el claqué: «Theremin no bailaba pero es el baile referente de los años en que estuvo en Nueva York». Voz ‘León’ como «una ópera, o un musical». «Un viaje lúgubre», también. Los visuales son otra de las ramas fundamentales. Ivan Arnau ha creado un montaje audiovisual que se proyecta al fondo del escenario. Aparecen Theremin, Stalin o el escudo de la Unión Soviética. Las imágenes dan algunas pistas de lo que The Pinker Tones y el Quartet Brossa quieren explicar. «No hemos querido ser demasiado textuales. Hemos tenido claro hasta dónde hay que explicar, y hasta donde hay que sugerir «, cierra Llovet.

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