En el marco del 20ª. edición del Festival de Cine Judío, asistí al estreno del documental L’enfance de Aharon, Un trabajo fílmico de factura excelente a cargo del creador francés Arnaud Sauli firmado en 2016. Aharon Appelfeld fue el último escritor israelí testigo directo del Holocausto.

Aharon Appelfeld pudo ver una primera versión de este filme en el que, como si de una oración dicha en voz alta se tratara, el escritor evoca su infancia y su tragedia. Nacido en 1932 en Czernowitz, Bucobina, de una familia judía asimilada a la lengua alemana, Appelfeld murió en Israel el 4 de enero de este año 2018. Tenía 85 años. Cuando estalló la guerra, padres e hijos fueron enviados al gueto. La madre fue asesinada delante del niño, entonces de ocho años, que huyó, empapado de miedo y de horror, a un campo de cereales, donde lo encontró el padre. El padre y él fueron deportados. En otoño de 1942 Aharon Appelfeld va evadirse del campo de Transnitria. Las condiciones con que un niño de diez años sobrevivió estremecen, y es posible que en parte hayan sido trasladadas, vía ficción literaria, a uno de sus libros más bellos: Tsili, historia de una vida (Club Editor). Recogido al final de la guerra en 1945 por el Ejército Rojo, el muchacho cruzó toda Europa. Con un grupo de adolescentes huérfanos, su única familia, llegó a Italia. Al cabo de un tiempo internado en un campo de tránsito, el joven se embarcó clandestinamente rumbo a Palestina.

Aharon Appelfeld llegó a Palestina en 1946 (el estado de Israel no se creó hasta el 1948). Allí, mientras trabajaba, continuó los estudios y aprendió la lengua hebrea. Este aprendizaje fue dificultoso, duró tres años, pero le supuso un reencuentro espiritual con los ancestros y su cultura. Así fue como adoptó el hebreo como lengua madre, y son sus palabras, con la que Aharon Appelfeld escribió toda su obra maravillosa en la que no hay queja ni alaridos, sino la simple y diáfana exposición de los hechos más trágicos y más crueles del siglo XX. Lo hace a través de un lenguaje transparente y condensado de sentido muy próximo a la poesía, como ya vio Primo Levi cuando escribió: Entre los escritores y los supervivientes que somos, la voz de Appelfeld es única, inimitable. De una elocuencia llena de contención.

L’Enfance de Aharon

En las imágenes de L’enfance de Aharon vemos un hombre ya de edad que se muestra con un comportamiento entre tierno y severo, que se mueve con unos pasos que parece que no toquen el suelo, pero que se arraigan a través de la fuerza suave de la palabra cadenciosa con que va trenzando remembranzas en las que respiran silencios sonoros. Si no se puede decir el nombre de Dios en vano, la palabra tampoco puede ser vana, así Aharon Appelfeld piensa poco a poco lo que dice y escribe. Los primeros planos de este documental de Arnaud Sauli que vimos subtitulado en catalán, producen en el espectador una gran proximidad con este escritor que afirma que en el momento en que fue capaz de escribir adquirió la conciencia de que la escritura, tal como él la entendió y sentir, le otorgaba humanidad en el sentido más profundo del término. Justamente la escritora y estudiosa Rosa Planas, autora de Literatura y Holocausto. Aproximación a una escritura de crisis (Lleonard Muntaner, Editor) encabeza su ensayo de referencia en este campo con estas palabras de Aharon Appelfeld: La literatura auténtica ocupa del contacto con los enigmas del destino y los secretos del alma; con otras palabras: la esfera metafísica.

 

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