Una rueda de prensa donde el director artístico del teatro se presenta ante los medios disfrazado de dinosaurio es algo que no pasa todos los días. Gaston Core, Al frente de la sala Hiroshima, Se enfundó en un traje inflable de tiranosaurio para explicarnos la que será la quinta temporada de la sala. El cambio más importante es que la Hiroshima cambia su modelo de exhibición, se redefine y pasa de programar 35 espectáculos en una temporada en programar 15. El peligro de extinción, sin embargo, todavía queda lejos. La Hiroshima sobrevive.

El director de la Hiroshima, Gaston Core, la presentación de la temporada 2018 hasta 2019.

Gastón Core se tuvo que remontar en la prehistoria de la sala -paradójicamente, vestido de dinosaure- para explicarnos como un proyecto nunca termina siendo como el imaginaste. La característica principal de la Hiroshima es su carácter de híbrido, que hace muy difícil que pueda encajar en las bases de la mayoría de las subvenciones públicas, como el ICEC. «Somos como el dodo de Isla Mauricio: encuentran que somos una especie muy interesante, pero no saben cómo tratarnos». La Hiroshima no es un centro de creación pero aloja residencias artísticas, no es una escuela pero ofrece talleres, no es una distribuidora pero consigue bolos a sus artistas. «Pero como no cobramos por esta tarea», especifica Core hablando de esta última, «no podemos optar a las ayudas a la distribución». Las subvenciones que se otorgan a las salas privadas dependiendo, principalmente, del número de funciones que se ofrecen, y la Hiroshima ha tenido, hasta ahora, muchísima actividad pero no pudo competir con las otras salas con respecto al número de funciones . Un cambio en las bases de las subvenciones, sumado a los recortes, ha hecho que la Hiroshima se haya decidido, finalmente, a cambiar su modelo de exhibición.

La sala ha decidido liberarse del corsé del número de funciones, ya que no se considera una sala de exhibición. Gaston Core, quiere alertar, de este modo, sobre las necesidades de los pequeños proyectos culturales independientes, que se basan en criterios de calidad, no de cantidad. El riesgo implícito en una propuesta como la de la Hiroshima hace inviable planificar temporadas cuando las resoluciones de las subvenciones salen un año después de su solicitud. Finalmente, la Hiroshima ha decidido presentar menos propuestas, pero que las que presenta estén mucho más bien seleccionadas y, también, explicadas, con una serie de actividades a su alrededor. Este grito de alerta (o grito de tiranosaurio) a las administraciones públicas, que no se puede dejar perder un proyecto como la Hiroshima. Esta temporada 2018-2019, un total de quince compañías pasarán por la sala, que ofrecerá septiembre estrenos internacionales, seis estrenos en España y siete talleres al público. Igualmente, este año comienza el «proyecto piloto» de una Escuela del Espectador, que se une al programa «Meet the artists» que ya se ha celebrado las últimas temporadas.

La coreógrafa norirlandesa Oona Doherty abrirá la temporada 2018-2019 en la Sala Hiroshima.

En cuanto al contenido de la temporada, la Hiroshima abrirá sus puertas el 30 de septiembre con Oona Doherty, Una coreógrafa norirlandesa que ha maravillado crítica y público en el Fringe de Edimburgo o el de Dublín. Hope Hunt & The Ascension into Lazarus es una exploración de la hipermasculinidad, del macho de extrarradio con chándal y mirada desafiante, que une danza y teatro con el Miserere Mei, Deus deAllegri. El talento de nuestro estará representado por Núria Guiu y sus likes (Artista al que la Hiroshima acompaña desde hace tres años); el espectáculo Nowhere in particular de Sonia Gómez, David Climent y Pere Jou (Que se estrenó el pasado Griego); Wewood, De la italiana Federica Porello, Premio Ciudad de Barcelona de danza para Bach (Con Mal Pelo), un espectáculo de danza y objetos; y Pol Jiménez, Que bajo la dirección de Juan Carlos Lérida presenta la oscilante, Un trabajo sobre la masculinidad y la feminidad a la danza española que este verano pasó por el festival Azoteas en Cultura.

El 30 de noviembre la cantante colombiana sol Escobar presentará su disco La dama oscura, En un espectáculo teatralizado donde mezclará la tradición latinoamericana con el blues, el rock o el folk nórdico. De Grecia llegará Opus, Un espectáculo de Leon and Wolf Dance Company, Coreografiado por Christo Papadopoulos, Que pone movimiento a la música clásica, con una pequeña orquesta de cámara formada por cuatro músicos de la ESMUC. En colaboración con el festival Salmon y el Granero, en febrero podremos ver Gentle Unicorn, Un espectáculo de la italiana Chiara Bersani. El artista, de 98 centímetros de altura, presenta un solo donde se transforma en un unicornio para reflexionar sobre su propia fisicidad. De Portugal vendrá la compañía Teatro Praga (Que no os engañe el nombre), que de imagen del espectáculo tiene un dinosaurio igualito al que llevaba Gaston Core: Before es una pieza teatral que aborda la máxima «Cualquier tiempo pasado fue mejor», con dosis iguales de humor y saudade. La Hiroshima seguirá apostando por Aina Alegre, La vilafranquina residente en París que ya visitar la sala con No se trata de un desnudo mitológico y Le jour de la bête, Y que ahora estrenará su nuevo espectáculo La nuit, nos otros, Con coproducción con la Quincena Metropolitana.

Chiara Bersani presentará ‘Gentle Unicorn’ en la Sala Hiroshima.

A finales de marzo Raquel Gualtero volverá a la Hiroshima (dos años después de su solo Bruto) con Amaro, Una pieza sobre el éxtasis y la catarsis colectiva. Del Quebec vendrán clara Furey y Peter Jasko con Untied tales. The Vanished power of the usual reign, Un dúo entre la danza tradicional y la contemporánea que explica, cosa rara, una historia de amor heterosexual. el creador Albert Arribas y el actor Francisco Cuéllar presentarán Drawn by Hiroshima (Título provisional), una pieza que se irá gestando durante todo el año, con residencias de la sala. En mayo volverá a la sala el coreógrafo (e ingeniero aeronáutico) Arno Schuitemaker con If you could see me now, Una pieza que vendrá acompañada de un taller para bailarines. Varios y numerosos talleres, encuentros y otras actividades tendrán lugar durante toda la temporada.

La Hiroshima reduce su oferta, pero esto no significa que se detenga. Las treinta y cinco propuestas que se pudo ver el año pasado se reducen a quince, y la sala reivindica con orgullo su carácter de hibridez, a medio camino entre el apoyo a la creación y la exhibición. El tiempo dirá si las instituciones (principalmente ICEC y ICUB) encuentran una categoría adecuada para la Hiroshima. Esperamos que el disfraz del próximo año ya no sea la de dinosaurio, y Gastón Core aparezca vestido de pavo, con unas plumas relucientes y erizadas.

 

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