En la excelente traducción de Montserrat Gallart y Sanfeliu, En este inicio de otoño deleditorial Gregal acaba de publicar dos joyas literarias de Marguerite Yourcenar (Bruselas, Bélgica, 1903 – Maine, EE.UU., 1987): narraciones orientales y Ana, soror …

Marguerite Yourcenar. |

Marguerite Yourcenar, de formación clásica, inteligencia viva y con un agudo sentido de la historia, es una autora tan actual como lo fue ya en su día, cuando elaboraba su obra novelística y ensayística. Una autora de gran altura y profundidad para aquellos lectores de hoy que buscan poner luz, como ella hizo, a las más profundas y envitricollades cuestiones humanas.

Marguerite Yourcenar es famosa por obras capitales en el panorama de la literatura del siglo XX como Memorias de Adriano y Opus Nigrum. Pero Yourcenar también es una autora reconocida y apreciada por sus libros de memorias que tituló El laberinto del mundo. En estas remembranzas, algo insólito, analizó la vida del padre y de la madre para llegar al corazón de su personalidad ya empapada de una vasta cultura que a muchos les habría bastado. Pero la escritora siempre tuvo un anhelo que iba más allá: la preocupación por el trascendente de la vida humana, con su pensamiento, sus obras, sus proyecciones.

Esta preocupación y exploración de tipo filosófico sobre la naturaleza humana con sus luces y sombras se transparenta en una literatura de alto nivel, tanto si se trata de la escritura de una novela larga, como si se trata de una novela corta como Ana, soror …, O se trata de un conjunto de cuentos y narraciones como las narraciones orientales. Estas narraciones parten de su fascinación por historias provenientes de la India y de otros lugares de Oriente, con Grecia incluida, y que la autora descubrió en lecturas realizadas entre 1922 y 1929. Está claro que para el escritura de estos relatos Yourcenar contó con un bagaje excepcional: su propia experiencia como viajera y observadora minuciosa del otro y lo otro que nos hace de espejo, y que tanto le sirvió para escribir este conjunto de cuentos orientales iluminados por el sentido de la maravilla.

Cuentos escritos con cuerpo y alma, hacer literatura es eso, parece que nos quiera decir la escritora a los aprendices: escribir con cuerpo y alma para construir una obra en la que convivan el personal con lo universal, lo propio con lo ajeno, lo que vivimos íntimamente con lo que vivimos a través de los otros. Yourcenar da la pauta de esta interrelación entre el yo-tú-los otros que no es retórica sino vivida ya desde el momento en que, tal como hemos dicho, escribe sus memorias a través de la recuerdo de sus padres.

Quien conozca un poco la obra de Marguerite Yourcenar y haya leído sobre su vida y obra, no le habrá pasado desapercibido que la autora belga escribió su autobiografía diseminada en su obra a través de la ficción, del disfraz literaria . Sus protagonistas son o participan de su sentir y pensar, como también del sentir y pensar de las personas que conoció y estimar para bien o para mal. Yourcenar sufrió muchas penas de amor, como queda reflejado en fuegos.

Una de las lecciones literarias y humanas de Marguerite Yourcenar es la de escribir con tanta pulcritud sobre mundos lejanos en el tiempo como el mundo romano del emperador Adriano, o el mundo de la Contrarreforma en Ana, soror …, Ya la vez ser capaz de zambullirse con intensidad, hasta el tuétano, en la humanidad gozosa o dolosa de sus personajes, de sumergirse en el histórico y en el arquetípico de sus protagonistas, como Ana, soror …, Una bella y delicada nouvelle que trata de un tabú social: el deseo entre hermanos que no puede ser satisfecho.

Ya desde el primer párrafo deAna, soror …, Y desde los primeros párrafos de las narraciones orientales, Percibimos una escritora que no sólo ha elegido serlo con cuerpo y alma porque intuye desde muy joven que tiene el talento, sino porque en su aspiración de mejora humana quiere construir una obra con los materiales más nobles que tiene al alcance: ella misma y lo que conoce o explora, ama y quiere comprender. La escritura, pues, como camino de aprendizaje y descubrimiento del sentido de la vida. La escritura como vehículo escrito de la conciencia. Así, con sus obras, una seductora intelectual de las verdades profundas de la existencia como Marguerite Yourcenar no pretende distraer al lector sino atraerlo. Sus libros son un convite fraternal a la lectura para profundizar en la condición humana, para vivir y compartir lo que somos, y que queda tan bien resumido en sus propias palabras memorialísticas: Aceptar los defectos del otro porque la hemos estimado y por respeto a nosotros mismos que lo hemos querido.

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