En 1965, el pintor de Sabadell Manuel Duque escribió el manifiesto Rehabilitar la pintura. Allí decía que, como artista que quería alcanzar la verdad, debía deconstruir el arte: desaprender la historia de la disciplina y alejarse del espíritu del tiempo que le tocó vivir. Yendo atrás cronológicamente, comenzó pintando la luz, después el color y, finalmente, acercándose desde la abstracción a la pintura figurativa, va incorporar la temática. ahora la Fundación Vila Casas le dedica una exposición, comisariada por la historiadora del arte Imma Prieto. Hablamos con ella.

Imma Prieto comisaría la exposición de la Vila Casas sobre Manuel Duque | Foto: Mercè Vila / Vila Casas

Duque es un pintor. Por qué empiezas la exposición con una fotografía?
Me he tomado la licencia de comenzar la muestra con un espacio muy desnudo donde casi sólo hay una fotografía de él. La imagen fue tomada meses antes de morir en el MACBA y es rara, porque se ve Duque junto a una obra que es un esqueleto, y además parece que todo sea una pieza artística, porque se ve la cartela informativa colgada en la pared. Esto me ha servido, de manera muy simbólica, para plantear el arte como una presencia, como una trayectoria, como una experiencia vital absoluta en la que el artista no puede desligarse de la obra. Para mí, en este sentido, Duque fue un artista en mayúsculas.

Cerca de la primera fotografía hay una vitrina con documentos importantes. Nos lo explicas?
Sí. En medio vemos el cartel de una de las pocas exposiciones que Duque comisarió. De alguna manera lo hizo para ir contra el objeto. El año 65 ya podemos hablar del pop y del inicio del arte conceptual, y claro, él no entendía nada. Él venía de la pintura como gesto, como pincelada, como expresión. Para Duque, Duchamp era una tomadura de pelo. Hizo una exposición sobre todo esto, siempre irónicamente. Junto también he puesto folletos de muestras en que él participó.

Está rodeado de nombres importantes!
Cuando digo que estoy segura que si Duque hubiera vivido en Francia o en Estados Unidos, él ahora estaría en una posición diferente, no me lo invento. Expuso en reiteradas ocasiones con grandes nombres como Dubuffet, Alechinsky, Bacon, Rothko … Sus compañeros, sobre todo en París, aquí no tanto, fueron artistas que hoy en día todavía nos maravillan. En la vitrina también pongo una biografía escrita por él mismo, un borrador del manifiesto de la pintura que escribió el año 65, y una carta que le envía el cineasta Sistiaga. Más adelante te volveré a llamar.

Sin título, 1958. Tinta sobre papel | Artista: Manuel Duque

Duque decía que quería deconstruir históricamente la pintura desde el momento en que él la empezaba a hacer, ¿verdad?
Él comienza a pintar siguiendo los cánones del tiempo que le corresponde, pero a medida que los años avanzan da cuenta que su idea de pintura no tiene nada que ver con lo que está pasando. Entonces comienza un camino a la inversa. Reconociendo su presente, va atrás con la pintura. Por eso empiezo la exposición con la fotografía del esqueleto: representa el final o el principio? Porque cuando él llega al final de su vida, está al principio de la vida de la pintura.

Y organizas la exposición siguiendo estos pasos que Duque hace?
Primero hago una introducción simbólica, después enseño el blanco y el negro, luego el color y luego la naturaleza. Pero el orden no es necesariamente cronológico. Sí que su trayectoria ha dividido a veces con claroscuro, grafismo, paisaje o La leyenda dorada. Pero a mí no me interesa tanto eso, sino dar a conocer Duque. Uno de los objetivos de esta exposición es despertar las ganas de investigarlo más. Lo de la Vila Casas es un pequeño apunte de todo lo que hay suyo. Aún así, es un gran párrafo de todo lo que ha habido, porque casi no se lo ha estudiado nunca.

Los primeros cuadros que nos muestras de él son de la época de los claroscuros.
Sí, aquí enseño los claroscuros que vio Julien Alvard, el crítico francés que bautizó el nuagisme. Es decir, una pintura que sigue una idea muy abstracta de paisaje y hace representaciones a partir de una expresión muy pura, muy informalista. Alvard vio estas piezas de Duque y quedó maravillado. Propuso a la galería Clever que la incluyera en la exposición “El vacío y la oscuridad”, el folleto de la cual está al principio de la muestra. Esto fue en mayo del 1958, justamente cuando se produjo el golpe de Estado de Argelia y se declaró el estado de emergencia nacional en Francia. Claro, esta exposición quedó enterrada por la actualidad.

¿Qué relación tiene la pintura de Duque con la escritura?
Él tiene una idea de escritura como signo, como la necesidad de volver una y otra vez a decir lo mismo, pero sabiendo que siempre es diferente. Roland Barthes habla mucho de la relación entre el gesto pictórico y la escritura, y creo que Duque inscribiría perfectamente dentro de esta lectura.

Después de los claroscuros, expones obras que tienen color.
Sí, acuarelas. En este apartado también vuelve a haber la idea de escribir sobre el espacio. Recuerdas que antes, en la vitrina, te señala la carta de Sistiaga a Duque? Yo la obra de Sistiaga la vi por primera vez en el Reina Sofía. Él trabajaba con película pintada, y yo vi tiras y tiras de negativos de 55mm pintados. Después, cuando vi las acuarelas de Duque, pensé “esto parece cine, es Sistiaga”. Entonces descubrí que ellos dos no sólo fueron amigos, sino que en París vivieron juntos. No me extraña que haya estos diálogos. Sería bonito compararlos más. También expongo la parte más figurativa, con cuadros sobre la naturaleza.

Sin título, 1981. Óleo sobre lienzo | Artista: Manuel Duque

Sabadell sí reconoce a Duque?
Sí, la quieren mucho. Le han hecho exposiciones, como una que el Museo de Sabadell dedicó al tema de La leyenda dorada, Una serie que Duque hizo sobre la idea de mito. Pero esta parte tiene un punto naïf. De hecho, fue el motivo por el que en París se lo cargaron. Cuando él empezaba a tomar impulso hizo esta exposición a partir del mito clásico, y los críticos de la época no lo entendieron. Claro, Duque venía de donde venía. Pero la muestra del Museo de Sabadell fue un primer intento de recuperarlo.

Tú no pones nada, de la época de La leyenda dorada?
No. Lo he sacado por dos motivos. El primero, porque ya se ha hablado y hay un catálogo precioso con textos muy interesantes de Lluïsa Faxedas, por ejemplo. Y el segundo, porque a mí es lo que menos me ha interesado de él. Es una elección personal y tomo toda la responsabilidad.

Y donde has encontrado sus obras?
Él tiene obra en varias colecciones públicas y privadas. Una está en el Reina Sofía, por ejemplo, y otra en el Banco de Sabadell. También hay coleccionistas de París que tienen, pero hablamos siempre de una o dos piezas. La mayor parte de su colección está en Sabadell. De hecho, se guarda en un estudio muy viejo, en una casa muy antigua. Y se está haciendo mal bien. Por eso ahora los papeles los vemos marrones y no blancos. En Sabadell hay más de 4.000 creaciones suyas. Quizás en un cajón hay cincuenta papeles como estos que vemos expuestos. Además, él utilizaba materiales muy pobres porque no tenía dinero. Todo ello dificulta mucho la conservación. Mira los papeles! Y los colores de ahora no son como los originales, han cambiado muchísimo.

Tu objetivo es reivindicar la figura de Duque a nivel de país?
Yo no entiendo que los museos de Cataluña no haya ninguna Manuel Duque. No tienen ni una. Cap. He compartido esta exposición en Facebook, y Silvia Tena, una de las conservadoras del Museo Nacional, me decía que ella lleva años luchando para que Manuel Duque entre en la colección. Yo creo que es un pintor que debería ser. De hecho, por eso he puesto a la entrada la vitrina con los folletos, para que se vea la gente con la que expuso en París. No es que lo diga yo, no es un hecho anecdótico, es que era habitual que él estuviera al lado de grandes artistas. Ponerlo junto a depende de qué nombre sirve para entender su importancia. Quiero despertar las ganas de investigar de verdad la figura Duque.

La exposición sobre Manuel Duque se puede ver hasta el 30 de diciembre a los Espacios Volart de la Fundación Vila Casas, en el centro de Barcelona.

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