Premio Librero de este 2018, en La mona del asesino (Viena Ediciones) La protagonista principal es la Sally Jones, narradora en primera persona y gorila. Excepto hablar, razona y piensa tanto o mejor que un ser humano.

Jakob Wegelius. |

Enseguida aprende cualquier cosa, como construir y reparar instrumentos musicales, motores de avión, escribir a máquina … lo único que le falta es el habla. Puede leer y escribir lo que piensa, pero esta facultad le deja ver a muy pocos con una extraordinaria muestra de su intelecto. Lo hace como último recurso, y con mucho conocimiento de causa, ya que es consciente del peligro que conllevaría que este hecho fuera descubierto por sus enemigos: no es una simple primado observadora de la situación, sino un ser que piensa y actúa con unas facultades muy superiores a las de su género.

Su misión en esta aventura que la hará viajar por numerosos países y vivir una enorme cantidad de situaciones y peligros es la de buscar un hombre que presuntamente ha sido muerte por asesinato a manos de Henry Koskela, su jefe y mejor amigo. La acción parte de Lisboa, donde en Henry es condenado a un juicio que acabará a buen seguro en la pena de muerte si nadie prueba su inocencia, y Sally Jones, conocedora de que el supuesto muerto no lo es, emprenderá un largo viaje para encontrar al hombre impostor y llevarlo a la justicia. Capitán del barco que regentaba con ella, el Hudson Queen, la historia previa entre Henry y Sally fue escrita por Jakob Wegelius en su anterior La leyenda de Sally Jones (Ed. Sushi, 2012), pero no hay que leer esta novelita para poder comprender la que ahora tenemos a manos, dado que la Sally Jones ya se encarga de desvelar las cuatro pinceladas más importantes. Además de Henry, Sally Jones se va encontrando muchos personajes a lo largo de su largo periplo hasta tierras muy lejanas.

Uno se puede preguntar, cuando se leen los primeros capítulos -que pasan como una ráfaga y no dejan casi descansar hasta la página seiscientos de una entretenidísima novela- cómo es que la gente que rodea la Sally Jones no se extraña de ver un gorila ejerciendo trabajos tan complicadas como la de hacer de cebador del motor de un barco o la de reparador de un acordeón o de mecánico de un avión. La respuesta nos la da la misma Sally Jones cuando nos cuenta que lo raro se hace cotidiano cuando se presenta con total normalidad durante tres o cuatro días. Y es cierto, la gente pierde la atención y deja de hacerse preguntas que siguen siendo obvias pero que deberían continuar siendo una incógnita … no es así? Aquí se vislumbra una crítica de Wegelius hacia los humanos y sus carencias, lo que hace ver que esta narración sea más profunda de lo que aparentemente parece.

La Sally Jones, además, dispone de una posición privilegiada de espectadora única ante la sociedad que observa desde su silencio. No es que se trate de una crítica social al uso -la novela es más bien un bello canto sobre la amistad-, pero Wegelius aprovecha para introducir, a través de la observación silenciosa de Sally Jones diversas situaciones que resultan en mofa, cuando ponen al descubierto las ridiculeces que posee el ser humano a través de las acciones de varios personajes. Por ejemplo, es necesario que el maharajá hindú establezca que para dejar en libertad a la Sally Jones no sólo le hará jugar al ajedrez sino que también debe ganar la partida? ... Ambientado en la época colonial -no por casualidad, ya que esta es la época dorada de las grandes novelas clásicas de aventuras-, La Mona del asesino es un libro recomendable para todas las edades. Ilustrado a la perfección por el mismo autor sueco, que también es Ilustrador, el libro nos demuestra que la literatura de aventuras está muy lejos de ser vencida y que tiene aún mucho por decir, ya sea al público juvenil y también al público adulto que seguro disfrutará como el que más lo que se le está ofreciendo.

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