este viernes Ramon Gomis, Presidente del Patronato del Teatro Libre, Ha convocado a la prensa para explicar lo que ya se había avanzado la semana pasada. En resumen: el Libre convocará un concurso público, de ámbito europeo, para elegir un nuevo director artístico. A las doce se ha reunido el patronato, con representantes de las cuatro instituciones públicas implicadas, y han aprobado el que se acordó en la junta de gobierno que tuvo lugar el viernes pasado.

Gomis ha comenzado pidiendo excusas por no haber comparecido antes, sobre todo cuando el patronato decidió renovar el cargo de Lluís Pasqual. Esto fue el día anterior a la presentación de la temporada 2018-2019, y no se creyó conveniente convocar otra rueda de prensa. “El Libre es una singularidad”, afirmó, recordando que su génesis fue una cooperativa de artistas, creada con recursos propios. En cierto modo, es como si el siglo XXI hubiera entrado, como un caballo desbocado: creo que hasta ahora nunca habíamos sentido pronunciadas tantas veces palabras como “transparencia”, “paridad” o “relevo generacional” en Libre. La agenda es la siguiente: a mediados de octubre se definirán las bases del concurso público y se elegirá la composición del jurado, de carácter independiente. Hasta entonces, Aurora Rosales ocupará la dirección artística, y clara Rodríguez la gerencia del teatro. La dimisión de Pascual ha provocado que el Libre sea dirigido por una mujer por primera vez en la historia. Justicia poética.

Una vez abierto el concurso público y recibidas las candidaturas, el jurado propondrá un candidato (o varios, en su caso) que la junta de gobierno y el patronato deberán ratificar. En las bases no se especificará que el candidato tenga que ser un director escénico: podría ser un actor o un gestor cultural, por ejemplo. El segundo punto importante del día ha sido que el Libre aprovechará estas circunstancias para repensar cómo debe ser el teatro en la década que vendrá. Es aquí donde entran la programación paritaria o la transparencia, con la propuesta de unos nuevos estatus. Si todo va bien, en enero ya podríamos tener nuevo director (o directora) del Teatro Libre o, como muy tarde, en abril.

Lo más interesante de la rueda de prensa ha sido el turno de preguntas. Los periodistas, como no podía ser de otra manera, teníamos muchas ganas de preguntar. Recordemos que Lluís Pasqual no ha hecho declaraciones desde el pasado 29 de junio, día de la presentación de la temporada que ahora comienza. Y que, después de hacer pública su dimisión, sólo ha querido dar una única entrevista en el diario la Vanguardia. Preguntado sobre si el patronato ha hecho un poco de reflexión a partir de todo lo que ha pasado este verano, Gomis reconoce que el Libre no ha terminado de hacer bien las cosas. También ha confirmado que el informe de riesgos laborales que decidió encargar el comité de empresa, reunido en asamblea, sigue su ritmo, y que en dos o tres meses tendremos los resultados. Dentro del patronato, esta mañana mismo, Rosa Maria Sardà es la única que ha mostrado su disconformidad y ha abandonado la reunión antes de que acabara, debido a su fuerte vínculo personal con Lluís Pasqual. Otra de las grandes incertidumbres de la situación actual del teatro: la Kompany Libre. El ya ex artístico del Libre anunció que renunciaba a todos sus proyectos relacionados con el teatro, como El sueño de la vida. La Kompany debía realizar el espectáculo El último salto, En junio de 2019, una serie de monólogos dirigidos por el mismo Pascual, Rosa Maria Sardà, Iván Morales y Sergi Belbel. Según Rosales, la nueva dirección artística decidirá si quiere continuar o no con la Kompany Libre. De momento, no parece que ni Pascual ni Sardà quieran volver a tener ningún tipo de contacto con el teatro.

Gomis ha explicado que el patronato ha aceptado la dimisión de Pascual, tras instarle a reflexionar durante el mes de agosto, y que el hecho de que el director artístico no cumpla algunos de los espectáculos a los que se había comprometido no tendrá consecuencias . Gomis conoce Pascual desde que eran jóvenes y ambos hacían teatro en Reus. “Somos un teatro muy especial. Muchos de nosotros somos muy amigos “. Quizás esta es, precisamente, una de las claves de todo: llevar un teatro público, fuertemente subvencionado, como si aún se tratara de un asunto de amigos es, vistos los últimos acontecimientos, algo altamente inflamable. Gomis opina que los nuevos estatutos deberían revisar el rejuvenecimiento y renovación del patronato. Él mismo confiesa que es desde los tiempos de Fabia Puigserver. Como el mismo Pascual decía en la entrevista de la Vanguardia: “No me interesa el poder, lo tuve desde muy joven y siempre me ha parecido un peaje ingrato que me permitía sacar adelante proyectos artísticos”. Unas serias Aurora Rosales y Clara Rodríguez, que entraron el Libre con Pascual, escuchaban compungidas las preguntas de los periodistas y las respuestas de Ramon Gomis.

Y Lluís Pasqual? No sabemos nada. Y, por lo que hemos sabido, los actores de la Kompany Libre tampoco. Menos mal que, a la salida del teatro, unas amables Merced Cervera (Producción) y Noe Alesana (Relaciones públicas) comentaban la jugada con una sonrisa, mientras David Selvas volvía de la pausa del almuerzo para reanudar los ensayos deÁngeles en América. El Libre sigue funcionando. Ya desde su creación, el teatro ha vivido polémicas que, con cierta regularidad, han salpicado su programación y su gestión. El delicado equilibrio entre lo público y lo privado, la fundación y las subvenciones, el patronato y las redes sociales … Aquel proyecto que un grupo de amigos con cuatro duros fundó en una cooperativa de Gracia se ha convertido en uno de los grandes teatros públicos de Cataluña. Poca broma. Por suerte, el barco sigue navegando.

 

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