La reciente dimisión de Lluís Pasqual como director artístico del teatro Libre aún colea. Varias personalidades del mundo de las artes escénicas (Mario Gas, Nuria Espert, Marcos Ordóñez, Rosa Maria Sardà) La han defendido, fundamentalmente, de dos maneras: una, cargando contra la actriz Andrea Ros (A quien Sardà tacha como «aspirante a actriz») y contra el colectivo Mujeres y Cultura por haber denunciado los supuestos malos tratos de Pascual en las redes sociales; y dos, alabando las excelencias de Pascual como hombre de teatro.

Nuria Espert y Andrea Ros en ‘El rey Lear’, dirigido por Lluís Pasqual. © Ros Ribas.

Si me lo preguntan, no dudaría nada a afirmar que algunos de los montajes teatrales más memorables que he visto en Barcelona llevan la firma Lluís Pasqual. Sin pensar mucho, recuerdo aquella magistral La casa de Bernarda Alba, El TNC (2009). Al Libre, la casa que él cofundó y que dirigió hasta hace unos días, me vienen a la cabeza celebración, de Harold Pinter (El año 2011); o los salvajes, de Carlo Goldoni (2013).

Nadie niega que Pascual sea un director de un talento extraordinario. Sus montajes son celebrados por el público y avalados por la crítica, y su nombre figura, año tras año, entre los aspirantes a los galardones más prestigiosos de las artes escénicas del país. Ahora bien, su genio como director de escena le exime del escrutinio y de cualquier otra crítica que se le pueda hacer? Evidentemente que no.

Este es, para mí, el error de aquellos que defienden Pascual (y atacan las que la han denunciado): mezclar talento artístico con una crítica a su manera de hacer. Son casos muy diferentes, pero el hecho de que Kevin Spacey sea ​​un gran actor no le exime de afrontar acusaciones de acoso sexual; tampoco nadie duda de que Louis-Ferdinand Céline sea ​​un gran escritor, pero eso no quiere decir que defendemos su ideología fascista. Y qué hacemos con Jan Fabre, Que está siendo investigado por acoso sexual? El defendemos diciendo que su Mount Olympus (Que en principio debería ver esta temporada en el Teatro Libre) es una de las sensaciones del teatro europeo?

Repito: son casos diferentes, pero nos plantean la misma pregunta: el talento puede servir como coartada, como salvoconducto para justificar comportamientos que no toleraríamos en otras personas? La respuesta me parece clara.

El espectáculo ‘Mount Olympus’ cerrará la temporada 2018-2019 en el Teatro Libre. © Wonge Bergmann.

También se ha criticado que esta campaña haya surgido de las redes sociales. Pero es que, oh sorpresa, detrás de estas redes hay personas, como hay personas detrás de los artículos de opinión de los medios de comunicación. Y si, desde las redes sociales o desde cualquier otro medio, hay mujeres que denuncian tratamientos vejatorios por parte de alguien, lo menos que podemos hacer es escucharlas y valorar sus declaraciones. En una sociedad machista como la que habitamos, hacer la vista gorda ante estos hechos es, como mínimo, peligroso.

A Lluís Pasqual no se lo ha hecho fuera: es él quien ha dimitido. Personalmente, hubiera preferido que no lo hiciera. En primer lugar, porque me apetecía mucho ver su puesta en escena deEl sueño de la vida, El texto inacabado de Lorca que Alberto Conejero ha completado y que, finalmente, no se estrenará esta temporada en el Libre. Y en segundo lugar, porque habría sido muy interesante que la auditoría de riesgos psicosociales que se está haciendo en el Teatro, se hiciera con él al frente. Nada mejor para demostrar que es inocente que someterse a este estudio psicológico y salir indemne, ¿verdad?

De las crisis, pienso, se debería aprender. Podríamos aprovechar para plantearnos si cuando se levanta un montaje, o en cualquier proyecto de equipo, valen actitudes despóticas. Incluso si el déspota es un genio. El mismo Lear shakespeariano, al fin y al cabo, comete un error por su megalomanía. Hay quien podría justificarlo diciendo que Lear era un buen monarca, y que es Cordelia quien hace la raya. Las consecuencias de todo ello, sin embargo, son trágicas. Por cierto, en el Teatro Libre también vimos una puesta en escena sobrecogedora deEl Rey Lear, Dirigida por Lluís Pasqual. Lear era una magistral Nuria Espert. Y quién era Cordelia? Andrea Ros.

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