«Estamos súper contentos, se han cumplido las expectativas», aseguró la directora de la Fundación Mas Miró. Desde la apertura al público, el 2 de mayo, casi 5.000 personas han visitado la casa de veraneo de uno de los artistas más universales. La mayoría de los visitantes son veraneantes locales y nacionales, pero también extranjeros, sobre todo franceses. «También nos hemos encontrado con casos de personas que vienen expresamente desde Barcelona sólo para ver el paisaje que inspiró a Miró», explicó Juncosa.

De hecho, la directora de la fundación destaca las ‘Noches del Mas Miró’, dos veladas exclusivas que reunieron unas 200 personas este agosto. Con estas visitas se abrieron rincones como la terraza, que normalmente están cerrados al público, y se pudo hablar de las obras de las ‘Las Constelaciones’ de Joan Miró, pintadas entre el exilio, Mallorca y Mont roig del Camp. «Han funcionado muy bien las ‘Noches del Mas Miró, queremos ir más allá y hacer cosas nuevas», dijo Juncosa.

Durante los meses de verano, el equipamiento ha abierto todos los días, excepto los lunes. Ahora bien, de cara al invierno se reajustará el horario. Así, entre semana sólo se ofrecerán visitas concertadas y se abrirá al público en general los fines de semana. En cuanto a las visitas escolares, se iniciarán a partir del segundo y tercer trimestre. «Tenemos recursos económicos y humanos limitados y, como decía Miró, con los mínimos medios hemos de conseguir la máxima intensidad», precisó Juncosa.

La restauración del interior de la casa mironiana pendiente de las subvenciones

La segunda fase del proyecto de remodelación y restauración del Mas Miró aún no tiene fecha concreta. Estaba previsto el cierre de la masía este otoño, pero según explican desde la fundación están pendientes de las subvenciones de las administraciones públicas. El proyecto, presupuestado en unos 200.000 euros, incluye la rehabilitación de la cocina -que actualmente no se puede visitar- y un ascensor para facilitar el acceso a personas con movilidad reducida.

El proyecto de Mas Miró contempla también una tercera y cuarta fase que supondrá la remodelación de la fachada de la antigua casa de los cuidadores y la construcción de otro edificio para ubicar un restaurante y que pueda acoger también otras actividades. Ahora bien, estas actuaciones están sujetas a la viabilidad del proyecto. «Vamos paso a paso», concluyó Juncosa. Hay que recordar que en la primera fase se ha adecuado el taller del artista, se ha transformado el antiguo corral como espacio de bienvenida, el antiguo gallinero como servicios y se han recuperado las tierras con cultivo ecológico. El público también puede visitar el comedor, la bodega, la gran sala, la habitación del joven Miró y el dormitorio principal.

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