La conversación política catalana de la semana pasada estuvo marcada por un concepto deliberadamente incendiario que Gabriel rufián había dejado caer al Preguntas frecuentes previo a la Diada: «Hay que pinchar el globo del independentismo mágico». El problema, digamos, es que se olvidó de especificar el conjunto de sopladores que habían inflado el balón. Y tan cerca del 1 de octubre, hace feo asociar los materialíssims impactos de porra y pelota de goma con el universo de lo sobrenatural, como si todo hubiera sido una mera ilusión colectiva, en el sentido en que el mago Lari usaría el término. Para abordar este nuevo territorio esotérico, la introducción del programa de esta semana contó con el experto en fenómenos paranormales del país, Sebastián de Arbó, Que podría ampliar sus servicios misteriològics a la consultoría política y hacer un dinerito.

Eduard Pujol y José Zaragoza al Preguntas Frecuentes, con Laura Rosel

El portavoz de Juntos por Cataluña, Eduard Pujol, Estaba decidido a poner la carga de prueba del ocultismo al otro lado de la balanza, y vino al FAQS con el objetivo de declarar que, si hemos presenciado alguna aparición esotérica los últimos meses, ha sido la del diálogo que propone el gobierno Sánchez, calificándolo de «diálogo mágico». Queda claro que la política es el mundo en que, a diferencia de la semana de descuentos de El Corte Inglés, el adjetivo «mágico» tiene connotaciones negativas. ¿Cuál fue la respuesta de su pareja de baile, el sempiterno socialista José Zaragoza? Insistir en la importancia de aparcar el truco final y gestionar el «mientras tanto» – «mientras Cataluña no se gana el derecho a la autodeterminación» -, dejando bien claro que, si dependiera del PSC, este «mientras tanto» sería un «para siempre «. La conversación, por decirlo de alguna manera, fue el enésimo homenajes que nuestros políticos hacen a Francisco Umbral y su «he venideras a hablar de mí libro», un caso de incomunicación a pesar de compartir espacio-tiempo que de Arbó seguro que habría identificado como la prueba de la existencia de realidades paralelas.

La novedad político-televisiva de la noche fue Maria Sirvent, Flamante diputada de la CUP, que tenía la oportunidad que tantas veces han sabido aprovechar los anticapitalistas para construir liderazgo político a partir de una buena presentación mediática. Sirvent demostró que el nivel discursivo de la cantera cupaire se mantiene, pero que el empuje de la retórica inicial ha muerto sin que un tono igual de estimulante consiga sustituirla. Y es que se hace muy raro escuchar un programa radical como el de la CUP expuesto con la flema que exhibió Sirvent, dando por muy superadas premisas del tipo «la democracia representativa formal es una tomadura de pelo» o que «los presupuestos actuales tienen consecuencias absolutamente nefastas para las clases populares «, explicándolas como si el 90% llevara el manifiesto comunista y el carnet de CDR en el bolsillo, a falta de un empujoncito para nacionalizar los bancos. Al igual que ha pasado con Podemos, es inquietante ver la rapidez con que la exposición mediática puede devorar un momentum -ejem-, cuando los discursos se repiten pero la realidad no cambia proporcionalmente.

Algo que todo el mundo remarca ha cambiado: los políticos dimiten cuando se les pilla o, al menos, los nuevos ministros del PSOE. Para hablar de la polémica, el FAQS invitó al periodista Ignacio escolar, Fundador y director de Eldiario.es, el medio que ha destapado el mastergate. Estamos ante un caso tan claro de la necesidad del cuarto poder, que haremos bien en recordar lo que lo hace posible: una forma de financiación basada en las suscripciones. Como dijo Escolar, si no se puede presionar a El Diario que no saque determinadas noticias es porque, en vez de pertenecer al Ibex, pertenece a los miles de lectores que cada mes pagan religiosamente. El periodismo de investigación no depende de heroicidades, sino de un sistema económico que lo haga viable.

Una reflexión para terminar: esta edición del FAQS, como todas, eligió una canción como leitmotiv del programa, The Times They Are a-Changin ‘, de Bob Dylan, Que hacía un guiño a la novedad que suponen las dimisiones a raíz de los escándalos académicos. Basta con esto para decir que los tiempos están cambiando? Es sintomático que este himno de los 60, que debía ser la banda sonora para pedir un mundo radicalmente más justo, se pueda utilizar hoy para celebrar una reforma tanto de mínimos. La imaginación revolucionaria ya no es la que era.

 

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