Jueves 13 de septiembre, la Fundación Suñol organizó una visita comentada de la exposición Los desastres de la guerra, del artista Daniel G. Andújar, A cargo de Valentín Roma, Actual director de La Virreina. La visita sirvió también como clausura de la muestra, que ha reunido las series artísticas mética Akademia y El caballo de Troya, Dos capítulos de un mismo proyecto que se pudieron ver por separado en Atenas y Kassel en el marco de la documenta 14, y que la Fundación Suñol ha unido.

Obra de Daniel G. Andújar, “The Trojan Horse – Burning the Canon”, crema que llevó a cabo el 23 de junio 2017 en Kassel | Foto: Fundación Suñol

La noción de belleza, la noción de guerra, la noción de canon y la noción de botín. Estos son los cuatro conceptos que según el comisario, aparecen en Los desastres de la guerra y que es, para Roma, una recopilación de todo el trabajo que el artista ha ido haciendo durante su trayectoria.

“Después de Goya ya no hay que crear más imágenes de la guerra para que la mirada del vencido siempre es la misma” dice Andújar, que también estaba en la visita, refiriéndose a los grabados que Goya hizo por la Guerra de la Independencia (1808- 1814), incluidos en la exposición. El proyecto deLos desastres de la guerra, Se pregunta cómo entiende Europa los conflictos actuales, cuestiona los cánones culturales, y aparecen múltiples referencias a la historia del arte, a los vencedores, a la barbarie, a la noción de los desastres de la guerra y el botín de guerra, que en definitiva, es el museo.

Esto tiene que ver con otro concepto: la colección. En la exposición, -así como en otras obras del autor- insistentemente aparecen colecciones de formas, iconografías. Para Roma, la exposición es como un museo patrimonial volteado. Como si visitan sus retaguardia. Ante la orden cartesiano del museo, la acumulación, lo fragmentario, las imágenes, anacronías -no permitidas porque debe cumplir con unos parámetros cronològics- en el proyecto deLos desastres de la guerra el espectador hace una visita al inconsciente de un museo. Como decía Freud de Pompeya, el paisaje del inconsciente. Un inconsciente donde todos los códigos que están en la superficie están invertidos. El artista explica que, por primera vez en su trayectoria, ha querido exponer dentro de un museo bajo el pretexto de que todo lo que hay dentro de este se convierte en lenguaje.

“¿Por qué no tergiversar las tergiversaciones?” Dice Roma. Daniel G. Andújar ha trabajado mucho la idea de si los lenguajes están tergiversados ​​permanentemente. “A Technologies To The People (2011), el autor usó una frase muy paradigmática: ‘watch the Watchers’. La idea de vigilar al vigilante, tunear al que tunea, de reconfigurar el que reconfigura, creo que es un elemento que está permanentemente en el trabajo de Daniel “. Los que de alguna manera los modifican un poco, para que tú lo veas de una forma diferente. “Se sitúa a medio camino entre una gamberrada y un gran gesto de recodificación semántica”. Juega, con la capacidad e incapacidad de interpretar el lenguaje.

“Un aspecto muy significativo deLos desastres de la guerra en relación a su trayectoria es el acabado digital que tienen algunas piezas “afirma Roma. La huella digital contra toda la mística de lo manual. “Daniel G. Andújar siempre ha querido hacerte sentir en la entraña de la máquina en todos los niveles, te da la sensación de estar dentro”. Y ese rastro, a veces un poco forzado, dice el comisario- lo vuelve a ver en esta muestra.

La exposición de Los deesastres de la guerra es, en definitiva, el panóptico de todos los procedimientos que Daniel G. Andujar ha ido utilizando en su trabajo con las imágenes, iconos y símbolos a partir de pequeñas variaciones de significado y de perspectiva, creando así un una nueva lectura.

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